sábado, 31 de mayo de 2008

Un cuento inédito en "La nave de los locos"


El cuento se titula Síndrome Van Gogh y lo publica Fernado Valls en su muy interesante blog, que es otro punto de encuentro para cuentistas, La nave de los locos.
Además viene una malísma foto del menda lerenda con cierto aire de Fofito barbudo y aparece la portada de Mucha suerte.

jueves, 29 de mayo de 2008

NOTAS MARGINALES. A PIE DE PÁGINA.


Este post está sin hacer con las notas a pie de página de lo relatado hasta ahora sobre las jornadas de Málaga.
Necesito 10 comentarios a ciegas sobre lo que os sugieran esas notas inexistentes hasta el momento.
¿No es acaso muy mutante esto?
¿Lo conseguiremos?
El comentario rezagado habrá de acoplarse a posteriori.

Notas marginales. A pie de página.

El proceso de telepatización, iniciado por los comentaristas de las notas inexistentes a las jornadas de Málaga sobre Mutaciones en la Narrativa Contemporánea, ha dado lugar a una mutación cyborgbiológica adelantada. Naturaleza viva como escritura. Forma de vida concreta: hormigas. Cada insecto ha recibido un impacto bacteriológico con un numerito en el tórax, entre las patas, que corresponde al orden del apunte marginal. No es necesario ningún instrumento para la observación. Blogger ha traducido los entes vivos a escritura tradicional para aquellos que anden en pañales telesimpáticos.

(1)La triangulación de la escritura mutante convierte ipso facto al narrador en una modelo de dimensiones armoniosamente apetecibles y tía que está muy buena, iconográficamente neocapitalista como producto de consumo inmediato, de usar y tirar. En una antología mutante el número de triángulos que se puede trazar entre sus miembros es inversamente proporcional al número de miembros total de sexo dominante, escritor macho. La fotografía fue sacada con cámara mentalista, traductora, hábilmente camuflada por el fotógrafo entre las páginas de un libro. Lo que se ve es la triangulación según el modelo paradójico de la NASA para la selección del personal astronáutico. Los mejores escritores son las tías más anoréxicas, canon tía que está muy buena bajo los focos.

(2) Como tarde o temprano va a salir reluciente Borges, lo mejor es resolver la cuestión cuanto antes. No haremos chistes fáciles con los frutos secos. Tengo sus Obras Completas. Llegaron a mí como regalo de boda por la parte de la novia, claro. Por mi parte, en una encuesta dentro de mi familia y amigos sobre Borges, nadie se daría por aludido. Borges me interesa sobre todo desde el punto de vista oratorio. Ver hablar a Borges produce un inmenso placer. Titubea, duda, balbucea. Leer a Borges es leer algo que te suena a Borges. Por otra parte, la vida personal de Borges me produce arrepío. En esta gran biblioteca mutante yo soy uno de sus personajes. No existo sino en un relato que es muy fácil asignarle, primero porque está criando malvas y segundo porque en la asignación yo, por el momento, salgo ganando. Todo el mundo conoce a Borges. A mí sólo mis comentaristas anticipados.

(3)La ciencia ficción es un género para travestis. Los escritores de la foto de arriba no tienen objecciones. Los lectores travestidos entrarán en los urinarios con un icono en la puerta que aún no existe. Entretanto orinarán en los parques al lado de los caballos.

(4)Al invocar a José Luis Brea para el proceso telepático entre quien esto apunta, girado, y sus comentaristas anticipantes, el primero siente un frío persistente, que sólo consigue calmar con un jersey de cuello vuelto. Ahí hay una clave.

(5)Ernest Ezra Mandel:
Tratado de economía marxista (1962) Amadora, Bertrand.
La formación del pensamiento económico de Karl Marx. Madrid: Siglo XXI Editores, 1967.
ISBN 84-323-0133-7
Respuesta socialista al desafío americano. Editorial Nova Terra, 1968/1970.
Lecciones de Mayo del 68. La Habana: Instituto del Libro, Editorial de Ciencias Sociales, 1969.
El fascismo. Ediciones Akal, 1969/1987.
ISBN 84-7600-256-4
Consejos obreros, control obrero y autogestión (antología). Santiago de Chile: Ediciones Carlos Mariátegui, 1969/1972.
Construir el partido. Buenos Aires: Shapire Editor, 1972/1974.
El capitalismo tardío. México: Ediciones Era, 1972/1979.
ISBN 968-411-009-0
La recesión generalizada. México: Editorial Transición, 1974/1979.
Las ondas largas del desarrollo capitalista: una interpretación marxista. Madrid: Siglo XXI Editores, 1980/1986.
ISBN 84-323-0558-3
La crisis 1974-1980. México: Ediciones Era, 1980.
El poder y el dinero. Madrid: Siglo XXI Editores.
ISBN 968-23-1921-8

(6)En la feria del libro de Málaga del año 2003 se presenta Circular de Vicente Luis Mora. Junto a él, en la mesa el editor de Plurabelle. Entre el público un poeta de la localidad y un par de curiosos, L. y el escritor mutantizado. En total seis personas, más los de la mesa. El editor es Javier Fernández. Son dos cordobeses con un suave acento no muy marcado. VLM lee fragmentos de su fragmentaria obra y también haikús. En el año 2005 hay un ejemplar de Circular en la librería de segunda mano Códice. De Málaga. En 2008 aparece Circular 07. Las afueras. Está en las mejores librerías. VLM es un reconocido crítico cultural desde cuya página en la red, Diario de lecturas, actúa como faro de la nueva narrativa contemporánea. En las jornadas de Mayo en Málaga este escritor mutantizado vuelve a verlo. Ha engordado. Este escritor también. Ha engordado. Qué le vamos a hacer.

(7)El reciclaje de la nueva narrativa contemporánea ha venido de la mano de otras artes. La música, por ejemplo. Ahí este escritor mutantizado es pillado en bragas. En su obra de reciente publicación titulada Mucha suerte no hay si no dos citas muy escuetas. Una de ellas musical, pero pertenece a la letra de un grupo canalla macarra, Burning, muy poco moderno, pero muy chulesco. Quizás el proceso de mutantización sea mucho más complejo de lo que pueda parecer a simple vista.

(8) WIKIPEDIA:
Clonación animal:
Rana [editar]
1936, por medio de
transferencia nuclear celular por Robert W. Briggs y Thomas J. King.
Carpa [editar]
1963, por el embriólogo Asiático
Tong Dizhou. Publicó sus resultados en un desconocido diario científico chino que nunca fue traducido.
Ratón [editar]
1986, Michei
1991, Perez
1993, gloria clona a mitchell de cyclope
2007, das
Oveja [editar]
1986, de células secundarias.
1995, de células diferenciadas de un embrión, Megan y Morag.
1996, Oveja
Dolly.
1997, clones trangénicos, Polly y Molly.
Macaco john Rhesus [editar]
2000, Tetra.
Cerdos [editar]
2000, 5 cerdos escoceses: Millie, Christa, Alexis, Carrel, y Dotcom.
Bos gaurus [editar]
2001, Noah.
Res [editar]
2001, Millie y Emma.
2001, Alpha y Beta.
2002, 10 vacas hembra.
Despues de 15 años de estudios consiguierón clonar los cromosomas y así como al ADN de este animal en particular.
Gato [editar]
2001, CopyCat "CC"
2004, Little Nicky.
2007, Chicho
Conejo [editar]
2003, independientemente en España y Corea del Norte.
2003, híbrido de humano en España.
Mula [editar]
2003, Idaho Gem.
2003, Utah Jazz Pioneer.
2003,.
Venado [editar]
2003, Dewey.
Yegua [editar]
2003, Prometea.
2005, Paris(Versalles).
Rata [editar]
2003, Ralph.
Moscón de Fruta [editar]
2007.

(9)La otra literatura mutante. La verdadera mutación:
La cena secreta de Javier Sierra.
El código Da Vinci, de Dan Brown.
Teletransustanciación a portes pagos. Jesús y sus doces apóstoles en las pasarelas. Iconografía de ayer, hoy y siempre:
La última cena de Leonardo da Vinci.
La santa cena, versiones y remakes de Vicente Macip y de Tiépolo.
El lavatorio de los pies, por los pinceles de Giotto o Tintoreto.
Revistas de moda: Elle, Vogue, Cosmopolitan, Ragazza, etc...

(10)Juan Francisco Ferré, “Moda en Londres”, texto perteneciente a Metamorfosis, incluido en MUTANTES, Narrativa española de última generación. Berenice, 2007.

miércoles, 28 de mayo de 2008

AFTERPOP FERNÁNDEZ&FERNÁNDEZ




La sesión musical-poética-visual tuvo lugar en la planta primera del MUPAM, allí donde hay una triste barra de bar sin servicio. En el intervalo entre las ponencias y el inicio de lo que se presentaba como una sorpresa, llamé a casa.
-¿Qué tal?
-Bien, hoy más entretenido que ayer, contesté. ¿Y tú?
-Bien, los niños están en el baño. Pero he encontrado en el suelo del salón un trozo de caca de P.
-Ya, ya, dije, con el regusto arcilloso en mi paladar. Después de haber bebido agua infinidad de veces. Y añadí:
-Yo me he comido otro trozo.
-¿Cómo?
-Ya te contaré.

El público no se terminaba de sentar en las sillas, dispuestas frente a una mesa con dos ordenadores y una pantalla al lado. Yo, con mi camiseta roja mexilón tigre salvaxe e rabioso, me puse en la segunda línea, detrás de Germán Sierra, el mutante con el pelo pincho, sortija en el pulgar, cámara preparada para recoger el evento.

AFM dio algunas instrucciones sobre las luces de la sala, había una mesa de sonido. No hay nada más desolado que un lugar con barra de bar sin mercancía. Me apeteció algo más fuerte que una fanta de naranja.

AFM (Agustín Fernández Mayo) y Eloy Fernández Porta (en adelante EFP) se sentaron cada cual delante de su ordenador y empezaron a pasar imágnes de YouTube, al tiempo que se iniciaba la música instrumental.

En el enlace que os pongo tenéis de primera mano fotos y noticias sobre los temas musicales que pincharon:
http://www.alfaguara.santillana.es/blogs/elhombre/2/blog-post/81/congreso-de-malaga-resumen-de-noticias/

He de decir que estuvo muy bien. Ambos leyeron con contundencia, la música iba potente, las imágenes eran interesantes. De Taxi Driver, por ejemplo. Lo más reconocible. AFM llevó el ritmo con las piernas y se palmeó con contundencia el muslo. EFP no leía, recitaba de memoria. Agradecí una poesía tan poco poética. Y sin embargo, no pude dejar de pensar en Espronceda y su Estudiante de Salamanca y Tim Burton, al hilo de EFP. El estribillo de AFM era DELETE. DELETE. DELETE.

Una cosa está clara. Un poeta con la voz engolada o con inflexiones melodramáticas y las gafas en la punta de la nariz ya es algo que no debería tolerarse en ningún Ateneo.

No sé si los harán o no, pero FERNÁNDEZ&FERNÁNDEZ ofrecen unos bolos poéticos la mar de entretenidos.

En cuanto acabó me marché. En el primer abrevadero que encontré pedí una fanta de naranja. Su sabor mutó con el regusto a caca. Me inundó ahora el empacho de la crema de avellanas. Ante mis caretos y mis muecas, el camarero me preguntó:
-¿Qué le pasa a la fanta?
-Nada, nada. Ponme un chupito de Jack Daniels, le dije.
La fanta se quedó entera encima del mostrador. Un bar con gente es casi la mejor cosa del mundo. Una cosa tan pura como la poesía. Y regresé a casa andando.

martes, 27 de mayo de 2008

NARRATIVA CONTEMPORÁNEA, CIENCIA Y NUEVAS TECNOLOGÍAS



El viernes, antes de salir de casa para la conferencia de las 19:00, que se titulaba Narrativa Contemporánea, Ciencia y Nuevas Tecnologías, le preparé a mi hijo mayor, de 4 años, un bocata:
-Papá, de nocilla, me dijo.

Me cambié la camiseta negra, que esa mañana había llevado al trabajo, por una roja. Al escritor no mutante, sino mutado, le gusta diferenciarse del entorno con pequeñas gilipolleces de este tenor. De hecho algunos mutantes insistían en el negro. No diré (o sí) aquí quién repetía, no sólo color, sino también prenda. El caso es que en el autobús de camino hacia el parque de Málaga, me descubrí de repente en el dorso de la mano un pegote oscuro de ambiguo aspecto. No lo dudé y me lo lamí. Pensando que se trataba de un resto de nocilla con la que había untado el bocata de mi hijo mayor. De 4 años. Pero inmediatamente supe que no era nocilla. Su sabor era más bien terroso. Y no me cupo duda. Entonces. Mi hijo menor, de poco más de dos años, anda sin pañal desde hace unos días. No es infrecuente hallar en alguna parte del suelo de la casa trocitos diseminados de mojoncillos, que el tipejo suelta sin darse cuenta. Esto es, me lamí un pegote de mierda filial. Qué asco.
Qué asco. Hasta que no me bajé del autobús no pude enjuagarme la boca con un botellín de agua.

Cuando entré en la sala el moderador ya estaba presentando a sus invitados. A su izquierda, extremo, repatingado, muy delgado, con la barba cerrada y la frente abierta por la alopecia, con gafas de pasta y cazadora de entretiempo, y una fanta de naranja al alcance de la mano, la estrella del día, Agustín Fernández Mayo. La Coruña, 1967. Con acento, supongo que de la Coruña, que dicen que es cantarín. Actuante de la Poesía Postpoética. Autor de la trilogía Proyecto Nocilla. Me senté en el primer hueco libre de la parte de atrás que vi, y me empezó a apetecer fanta de naranja, para disipar el sabor arcilloso que me persistía en el retrogusto. Pero no me atreví a nada. Es evidente. En el otro extremo, a la diestra del padre, moderador, estaba Javier Fernández, con un llamativo anillo. Córdoba, 1971. Editor y escritor. Ex ingeniero agrónomo, creo que se dijo. Con un acento cordobés muy suave, coleta y una camisa con unos arabescos en un lado. Poca pinta de mutante, me dije. A su lado Vicente Luis Mora. VLM. Córdoba, 1970. Jurista, escritor y crítico literario. Autor de la obra en marcha Circular. Ya había sido presentado cuando llegué yo. Supongo que se mencionaría que es el director del centro del Instituto Cervantes en Albuquerque (EEUU). Del otro lado del moderator y anexo a Mallo, AFM, Germán Sierra. La Coruña, 1960, novelista y profesor de Bioquímica en la Universidad de Santiago. Repetía una chaqueta muy poco primaveral, oscura y de paño grueso. Pequeñajo y de cara simpática, con el pelo rebelde, a lo pincho. Me pareció verle un anillo en el pulgar.

El viernes el tiempo había refrescado un poco con respecto al día anterior. Pero creánme si les digo que seguía siendo primavera. En una de las primeras filas José Luis Brea llevaba su jersey de cuello vuelto y se abrigaba con una chaqueta por encima. Yo, ya lo dije, creo, camiseta roja con la leyenda de mexilón tigre salvaxe e rabioso. Un homenaje a Jalisia. Cómo no.

Habló Mallo. Con acento y con ironía. Cronometró su tiempo. Diez minutos. Fue al grano. Y fue sencillo. Explicó que había tomado unas notas en el avión, aunque la improvisación no era un fraude al público, ya que su reflexión le estaba poniendo (cachondo, intelectualmente, entendimos). Y vino a decir que el uso que él hacía de la ciencia era fundamentalmente analógico. Esto es, que le gusta encontrar modelos en la ciencia para trasponerlos a las historias que cuenta. Lo ejemplificó con la teoría de las bolas y con el percebe-cyborg. Un híbrido animal-cosa, percebe intoxicado por la placa base de un ordenador. De manera que el código genético del bicho acaba cogiendo la información codificada. También dijo taxativamente que a él lo que de verdad le interesa es la poesía. Y vino a decir que escribe como se le ocurren las cosas. Me pareció espontáneo. Y creo que lo que le interesa es ciertamente la poesía.

No recuerdo bien el orden de las intervenciones a partir de aquí. Ese día, ya lo dije, no tomé notas. Entre lo divertido de la mesa y el sabor a arcilla en mi boca, que no nocilla.
Pero creo que siguió Javier Fernández. El menos mutante de todos. El más mutado. Habló de su novela de ciencia ficción Cero absoluto. Y dijo, a mi entender, una cosa fundamental allí. Una cosa por la que el moderador saltó de su asiento. En definitiva que a él lo que le interesaba, como a Faulkner, si no recuerdo mal, era la naturaleza del hombre. Y de ahí que la nueva narrativa no tenía por qué ser programática, sirviendole al escritor los nuevos temas (científicos) que había de tocar. Que la nueva narrativa podía ser tan parecida o no a la vieja narrativa. A Juan Francisco Ferré, moderator, que Dios me perdone, se le vio el plumero. Le saltó a la yugular. La nueva narrativa no podía obviar los avances cientificotecnológicos y los tenía que incorporar a sus argumentos, contraatacó. Javier Fernández vino a insistir. O no. Díscolo. Me gustó muchísimo. La rebeldía ante lo programado. Incluso por uno mismo. Pero Javier no encontró cancha, claro. Allí todos eran mutantes. Me solidaricé telesimpáticamente con él. Mutado con mutado/ mutantes. Pero no sé si le llegaría. Quizás por aquí...Quién sabe.

Vicente Luis Mora, VLM, tenía otra hora biológica que el resto. Lo dijo. Leyó un texto con cita en inglés incluída. Como no la esperaba, no me enteré. Si la hubiese esperado tampoco. Pero por lo demás vino a decir que si el usuario contemporáneo busca la tecnología punta para solucionar sus problemas médicos o de cualquier otra índole, por qué con lo literario se conforma con los modelos obsoletos. Esto es, los escritores de última generación son la punta tecnológica en lo literario. VLM le echó un cable a su amigo Javier Fernández (¿JF?), intentando conciliar las dos posturas, la del moderator, que no lo fue, y el atrevimiento-desliz de ¿JF?.

En cuanto a Germán Sierra, sé que contó que había buscado en Google mapas el MUPAM, que había metido mutantes en google y le salía una actuación en la sala Vivero de Niños mutantes. A ver, qué más. De la chicha, ya se me ha olvidado todo. Y es que yo también empiezo a tener jet lag, como VLM, y en el retrogusto persiste el sabor a tierra, a pesar del pan untado con nocilla que me estoy comiendo. Cómo echo de menos la fanta de naranja, Dios. Y sólo porque vi a un mutante escritor bebiendo de una lata. Yo, que siempre había pensado que un escritor bebía Jack Daniels.

Preguntados de qué modo usaban la herramienta de Internet todos estuvieron de acuerdo en que principalmente como fuente de consulta. Y en cuanto a la escritura y el soporte, todos se aferraron al libro. Todos se confesaron escritores de papel. AFM dijo que el diseño del libro era muy difícil de mejorar.
¿Curioso, no? Cómo el planteamiento teórico circula por una autopista paralela al del medio de difusión.
Sólo JF (¿Javier Fernández?), como editor, aventuró el final del libro, tal como lo conocemos como soporte, pero en lejanas generaciones. VLM habló de una generación muy joven que sólo se dedica a la escritura en la red que puede dar sorpresas en los próximos años. VLM es un escritor de la red. Además.

Me voy a permitir una cuestión: ¿Por qué los escritores mutantes se aferran a un invento tecnológico tan de otra época como es el libro?

Los escritores mutados hemos echado los dientes con la escritura para la red. Sustancial diferencia.

¿Qué puedo decir de la sesión AFTERPOP a cargo de FERNÁNDEZ&FERNÁNDEZ?

Que fue soberbia. Pero sólo la cuento si alguien del público la pide.

lunes, 26 de mayo de 2008

MUTACIONES. TELEPATÍA COLECTIVA 2.0

Imagen de la entrada del MUPAM, donde se han celebrado las jornadas. Cogida de blogaraujo.blogspot.es

Nos quedamos en la segunda conferencia del jueves, que llevaba como título Telepatía Colectiva 2.0 y que ofreció José Luis Brea con el apoyo de unas imágenes que salían de su ordenador.


Un segundo: voy a ver en internet quién es José Luis Brea. Profesor Titular de Estética y Teoría del Arte Contemporáneo de la Universidad Carlos III de Madrid. Acabo de comprobar que el presentador leyó el currículum que hay en su página web. Y vaya putada, también está en internet la conferencia, de la que no cogí notas, y durante la que me removí bastante en mi asiento, porque no lograba conectar con ella, al tiempo que un chico que tenía delante no dejaba de asentir con la cabeza, el mismo que al final no sólo aplaudió, sino que se puso de pie, como si acabase de asistir a la faena de un torero o cantante. Como después la conferencia fue celebrada varias veces, lamenté mi poca capacidad para mantener la atención fuera de los detalles superficiales. Así que me la voy a leer en internet. La casa del Señor. El lugar de Todo. Pero no sin antes darle un repaso a mi percepción marginal de José Luis Brea.


Cuando me dirigía parque arriba hacia el MUPAM (Museo del Patrimonio Municipal de Málaga), y ya llegaba al semáforo que hay justo enfrente, coincidí con dos tipos que llevaban mi mismo camino. Uno larguilucho, con poco aire de estar interesado en la narrativa contemporánea, el otro, de figura escurrida, con cierta delicadeza en sus gestos y con un jersey marrón de cuello alto, aunque de tejido fino, a pesar del calor que hacía esa tarde en Málaga. Yo, ya lo dije en el post anterior, con una camiseta que aspira a ser la de un escritor, si no mutante, quizás mutado. En mi amusculado pectoral la efigie de un Maradona barbudo y entrado en carnes y vicio hace un gesto de victoria, sobre el lema de Vive como Dios, donde la io son su mítico 10. Pues nuestros pasos se encaminaron por la misma dirección y entramos por la misma puerta y esperamos el mismo ascensor. Y yendo como parecía evidente al mismo lugar, cada uno se empeñó en pulsar una planta distinta. Sólo el larguilucho sabía lo que hacía al pulsarle al 2. Pero yo, más rápido, ya le había dado al 3. Y el tipo enjuto con el jersey de cuello vuelto suponía que iba al 1. Mi ignorancia resultó vencedora, porque el ascensor sólo aceptó mi orden. El larguilucho le dijo al otro:
-Usted va a la 2, a lo de Narrativa.
-Es que no sé dónde voy, creo que a administración.
-Ah, pues entonces yo voy a la 2, dije, sin dejar pasar mi oportunidad.
En cuanto llegamos a la 2 se resolvió el primer enigma. Como ya dije con cierto retintín el comienzo se demoró, como es hábito patrio. El larguilucho montó un tenderete, en el que expuso unos libros de la editorial Berenice con los nombres de algunos de los escritores considerados mutantes. Le di un azucarillo a mi astucia. No, si ya decía yo que a éste los mutantes se la traen floja. Al otro lo vi entre el público. Aspecto más enigmático que el de los mutantes. Mi astucia no fue capaz de reconocer en él a uno de los ponentes. Sólo cuando en el descanso entre conferencias lo vi en el estrado montando su ordenador, me dije: tate, este es...Y tuve que consultar el programa. José Luis Brea. Ya he dicho que mientras leyó, estuve en otros asuntos: pensando, por ejemplo, en ciertas situaciones límite. Qué hubiera pasado si los tres nos hubiésemos quedado encerrados en el ascensor. Quién hubiese sobrevivido. Vaya argumento mutante que se me acaba de ocurrir, me dije. Porque a mí, como a todo el mundo, en las conferencias me entran ganas de hablar, pero lo hago conmigo mismo. Entre otras cosas porque suelo ir solo.


Vuelvo dentro de un rato. Otra vez salgo a internet. En mi casa duerme todo el mundo. Voy a ver si me da tiempo a leer su conferencia, antes de que empiece a despertar gente y a aparecer por aquí con las sábanas pegadas a la cara. Si no desayuno antes de seguir me voy a marear. Ya estoy algo mareado.
Espero que el bocadillo de mortadela siciliana, que me acabo de jalar me de fuerzas, Dios mío, para dar una idea aproximada de la charla de José Luis Brea, el hombre con frío en la calurosa tarde malacitana. Porque me da a mi que si dejo en vuestras manos que os leáis el texto en internet, me podríais acusar de no hacer mi trabajo. Y no quiero yo eso. El título de su conferencia era Telepatía colectiva 2.0, entre paréntesis Teoría de las multitudes interconectadas. Vamos a ver. Brea dice que la escritura es telepática y la lectura alucinógena. La escritura es un médium y la lectura es el procedimiento por el que el fantasma de los garabatos vocea un pensamiento. La telepatía tiene que ver con que lo que no habla habla y cómo lo que habla dice algo otro, algo más que lo que dice. El texto de Brea es difícil. A veces me pierdo. Vuelvo a pensar en un ascensor que se queda atascado con el larguilucho, el friolero Brea y el escritor no mutante, sino mutado, yo mismo, dentro. Entiendo sus ejemplos. Mi capacidad de atención para un lenguaje teórico es mucho más limitada. Sus ejemplos:


-En la novela 2666 Bolaño cuenta cómo los colonizadores españoles se dieron cuenta pronto de que todas sus actuaciones eran rápidamente conocidas por los nativos de cualquier punto del continente. De modo que llegó a pensarse en la existencia de una red de telépatas, que se transmitían las informaciones casi al mismo tiempo, en el que estaban sucediendo los hechos. Esta leyenda es usada por Bolaño como argumento de la novela, hasta el punto de que uno de sus personajes se siente descendiente de aquellos telépatas.


-Para Freud la telepatía es el resultado de un trabajo equiparable al del sueño. Un padre sueña que su hijo llega hasta él y le dice: -Papá, no ves que ardo. El padre se despierta y ve cómo su hijo muerto arde en el ataúd, porque una de las velas ha caído sobre el cadáver. La telepatía no es nada paranormal. A partir de la percepción sutil del calor del fuego o de los reflejos de las llamas, la mente construye un proceso narrativo para informar. O dar la voz de alerta. Esta “anticipación” es la forma temporal de lo telepático.


-Esa historia lacaniana, en la que a un grupo de presos se le da la posibilidad de escapar, si adivinan el color con el que están marcados. Cada cual lleva una carta en la cabeza, de forma que sólo ven las de los otros. Dos cartas son blancas y tres son negras. Como no me ha quedado del todo claro , ya que Brea parece dar por hecho que todos recordamos perfectamente el juego, me he ido a la red de nuevo. Y ahora alguien me aclara que son tres presos y cinco cartas . Dos son negras y tres blancas, al contrario que antes. Ya sé que da lo mismo, pero qué lío. El caso es que el alcaide les pone en la espalda (ea, ahora ya no es en la cabeza) las tres cartas del mismo color y se guarda las otras dos en un bolsillo de la chaqueta. Uno, al ver que las otras dos cartas son del mismo color, no tendrá certidumbre sobre la que le marca. Podrá ser blanca o negra. La solución a este sofisma vendrá de la mano de los movimientos que se originen de ahí. No hay certidumbre lógica, ni conocimiento seguro y bien fundado de quien uno es, sino negociación y reciprocidad en un proceso tele(sim)pático con los otros dos presos.


Hay algún ejemplo más de su discurso teórico, pero no quiero dejar de señalar mi telepatización.


Mientras Brea leía, acompañando con unas imágenes el texto, yo pensaba en todo el episodio que había vivido hasta llegar a ese momento. Esto es, mi encuentro en el parque con aquellos dos tipos desconocidos, mi suposición de que se podían dirigir al mismo lugar que yo. La discriminación entre ellos: un larguilucho, cuyo aire no encajaba con el tema de las conferencias, y un hombre de gestos delicados, con jersey de cuello vuelto, en la tarde sofocante de Málaga. El viaje de los tres en ascensor, cada cual queriendo dirigirse a una planta diferente, cuando íbamos al mismo sitio. Cada uno con una suposición sobre los otros dos. Y otra sobre sí mismo. La literatura será la encargada de darle forma a esa telepatización de la realidad. Para descubrir las conexiones entre los telépatas. Aquellos indígenas americanos, que en realidad se comunicaban a través de un sistema de señales y marcas con las ramas de los árboles. Mientras Brea hablaba, yo estaba pensando en las musarañas. Me he tenido que leer el texto en la red. Dos telepatías por el precio de una. Las musarañas con las que yo me entretenía no eran sino la transposición a mi lenguaje de lo que Brea estaba desarrollando con el suyo. Distintos, pero telepáticos. Dos ya es colectivo.


Pero pensé que me había aburrido. Aunque sólo fue un aburrimiento físico, que me llevaba a buscar cada vez con más insitencia una postura cómoda, lo que no hacía sino empeorar la situación. Un oyente se levantó y le aplaudió a Brea como si fuese un torero. Me llamó poderosamente la atención. Las bromitas sobre la capacidad telepática de su discurso me habían parecido algo tontorronas. Sin embargo, he de reconocer que intelectualmente Brea me ha divertido muchísimo. Y que lo ha hecho por telepatía. Joder, porque a veces su texto a mí me cuesta.


En el turno de preguntas, Vicente Luis Mora, no con camiseta, sino con camisa negra, levantó la mano. VLM tiene el pelo más largo y más abundante de lo que una supuesta moda mutante recomendaría, patillas en forma de hacha, muy andaluzas, y una rotundidad física que le van dando los años. Espero y deseo que no le afecte la comida americana. El caso es que habló de tres anuncios. Pero antes dijo que intentaría ordenar lo que quería decir de la mejor manera posible, ya que estaba muy cansado. Lo hizo con el gesto de atusarse el pelo. Habló de tres anuncios que se le habían venido a la cabeza. Uno en el que una cadena de comida rápida ponía a una oficinista con un burrito en una mano y con la otra no dejaba de hacer las tareas de su trabajo. El segundo no lo recuerdo. Y el tercero era algo así como la multiplicación de un individuo en pequeños clones, cada uno de los cuales realizaba un trabajo diferente. De lo que no soy capaz ahora es de recordar cuál era la motivación teórica de esos ejemplos y al hilo de qué parte de las palabras de Brea venía. Espero que algunos lectores completen mis lagunas mentales.

Para el siguiente post las ponencias del viernes.

sábado, 24 de mayo de 2008

MUTACIONES. TENDENCIAS Y EFECTIVOS DE LA NARRATIVA CONTEMPORÁNEA.


Jornadas organizadas por el Instituto Municipal del Libro de Málaga para los días 21, 22 y 23 de Mayo.


El miércoles 21 de Mayo no pude asistir a las ponencias así que nada puedo decir.


En cuanto a las del jueves 22 y viernes 23, así, haciendo esa cosa tan fea que es comparar, me resultaron mucho más interesantes las del último día. Me divertí más y hubo más movimiento en la mesa. Pero vayamos por partes.


El número de asistentes pudo oscilar en esas dos jornadas entre los 30-40, según momentos. Me entretuve en contar en un par de ocasiones. Es curioso, la narrativa de última generación, si tiene un color preferido es el negro. Y como prenda podríamos destacar la camiseta. Ahí me encontré en sintonía. Yo llevaba una camiseta azul marino con los bordes del cuello y las mangas en blanco. Para el segundo día elegí una camiseta de color rojo. Algunos mutantes volvían a insistir en la negra con diversos motivos en el dibujo o en el lema. Ya sé que no es demasiado serio empezar de esta manera una crónica sobre un acontecimiento como éste, con preguntas iniciales tales como “¿Son posibles todavía la innovación y la subversión en la narrativa literaria?”


Pero es que me entretuve en más chorradas por el estilo. Ahí van algunas:


-El número de mujeres osciló, más o menos, entre las 14-18. En ese grupo me entretuve con otros cómputos, pero voy a omitirlos. Pertenecen a mi intimidad.


-En la mesa del jueves hubo 2 calvos, el moderador, Juan Francisco Ferré y Eloy Fernández Porta. Entre el público masculino oscilaron entre 3 y 5. Entre las mujeres ninguna.


-De los gafotas, entre los que me incluyo, Eloy Fernández Porta y Vicente Luis Mora llevaban gafas de D&G. Éste dato lo aportó el primero, cuando hablando de los rasgos típicos que definen a un individuo dentro de la sicología social, dijo que él se había presentado con unas gafas de D&G como rasgo individualizante hasta que se topó con Vicente y se dio cuenta que su modo de diferenciarse en realidad era compartido por un grupo. Otro individuo. Le agradezco el dato, porque si no lo hubiera dicho yo jamás habría adivinado la marca de las gafas, que tenían pasta gruesa de color blanco. Son los detallilos que me interesan como se puede ver en esta crónica.


-Hubo algunos asistentes haciendo fotos, aparte de las oficiales. Con cámaras digitales y con móviles. Ya he comentado alguna vez que nunca salgo de casa con mi cámara, siempre la dejo atrás. Y soy pudoroso. No sé si me atrevería a echar mano de ella en un acto público. Por vergüenza. Y también porque no deja de parecerme un gesto pueril. Qué contradicción, ¿verdad? Sin embargo, contar a los asistentes y fijarme en su alopecia o ropas no me lo parece. Cada quisqui es cada quisqui. Un mundo.


-Yo tomé notas el jueves, porque me aburrí algo. El viernes no. Porque lo pasé mucho mejor. Notas del estilo: “cabeza afeitada, gafas con patillas blancas, camiseta negra, perilla, no lee, no deja de bailar la pierna derecha”, referidas a Fernández Porta, por ejemplo. En fin.


La mesa del jueves empezaba a las 18:30, pero como es costumbre española en todo tipo de convocatorias, lo hizo con retraso. Sin embargo, nadie hizo mención al hecho. Como si fuese cosa natural. El viernes ya conté con él y saliendo de casa mucho más tarde de lo conveniente para la cita, llegué a tiempo. Mi mujer se quedaba con los niños, pero por lo menos le hice la merienda al mayor.


A lo que iba.


En la mesa del jueves, que tenía el título de Narrativa Actual, Arte Contemporáneo y Cultura de Masas:


Javier Calvo, que no lo está, con patillas largas y rectas, y la negra camiseta de rigor. El moderador se dirigió a él siempre como Xavi. Javier Calvo, que será como lo llame yo, nació en Barcelona en 1973, es traductor y crítico literario, autor entre otras de Mundo maravilloso. Se limita a leer un texto con gesto y tono muy aburridos. La expresión de la boca se le derrama por ambos lados hacia abajo. Algo así como una contrasonrisa. O anti. Antisonrisa. Entre otras cosa dice que la entrada en internet es como la entrada a una casa sagrada, a un templo. La Red es así un dios. Creo que tiene razón.

Jordi Costa lleva una camisa clara, pero debajo la reglamentaria camiseta negra. Consulta su texto, pero es más espontáneo dirigiéndose al público. Lo que lo hace más ameno. Jordi Costa nació en Barcelona en 1966. Crítico de cine, experto en cultura basura. Empieza hablando de Scarie Movie 3, llega a Casi 300 y hace referencia a que Takashi Murakami puso en el centro de su exposición una tienda de Louis Vuitton, por la que fue muy criticado, a lo que éste respondió que la tienda era el verdadero sentido de su exposición. Hace referencia a las películas de Jesús Franco y a las aportaciones del cine más descaradamente comercial al lenguaje visual. Cuenta cómo Jesús Franco para una peli de Fumanchú se apropió de ciertos fotogramas de otra película en la que se veía el hundimiento del Titanic. Viene a decir que en la serie B o Z uno anda con mucha más libertad y surgen innovaciones que serían impensables en otros contextos. Creo que tiene razón.


Robert-Juan Cantavella, con una camista negra de Lagartija Nick, presenta un texto sobre el periodismo intoxicado por la tele, el comic, la literatura, el arte, etc. Nació en 1976 en Almassora, autor de un libro de cuentos titulado Proust Fiction, trabaja como traductor y periodista. Explica la novela que está a punto de aparecer, El Dorado, que tiene como escenarios y tiempo Marina D´ors, ciudad de vacaciones, y la visita del Papa a la ciudad de Valencia hace unos años, no recuerdo cuál. Y paso de buscarlo en internet. Luego lee un texto sobre lo que el llama a-portaje, frente al re-portaje tradicional. Insiste en el punk journalist. Se trata, a grandes rasgos de un periodismo que trabaja con la ficción. Para ello dispone de un álter-ego. En este periodismo queda en suspenso, neutralizado, el hecho de que el lector supone que el periodista le está mostrando la verdad de unos hechos. Me parece interesante este punk journalist. Es el nombre que entendí, aunque no estoy demasiado seguro. No se fíen ustedes nunca de lo que les cuentan. No se fíen de mí.


Para el final he dejado a Eloy Fernández Porta, que sin embargo intervino en tercer lugar, antes que Cantavella. Barcelona, 1974, autor de libros de relatos, ensayos, editor y crítico. Para mi particular, una revelación. Arriba transcribí una nota con su descripción. No leyó, no consultó notas. No dejó de bailar la pierna derecha en toda su intervención. Con una voz fuerte, clara y segura. Aire freak. Planteó al ser humano como un producto más del capitalismo. Por el que establecía un recorrido en 4 pasos: primero, el de la sicología social, el individuo es típico. Típico escritor de camiseta negra. Él lo ejemplificó con la marca de sus gafas, al ver que Vicente Luis Mora usaba la misma. Esa es nuestra primera percepción. La mía. Estos mutantes van todos de negro, me dije. En segundo lugar aparece la sicología individual, aquel rasgo por el nos van a reconocer únicos. Todos somos percibidos en algún momento como únicos. Por ejemplo en el mecanismo del ligue, que fue el que él planteó. El tercer momento es el de la siquiatría, esto es, cuando nuestros rasgos particulares empiezan a ser percibidos como defectos de fábrica. El típico escritor de camiseta negra (sicología social) que me resultaba tan inteligente y estimulante (sicología individual) ha resultado ser un neuras insoportable (siquiatría). En ese momento se establece un cuarto paso, que nos hace volver al principio:
-No, si ya lo decía yo, quién se puede fiar del típico escritor disfrazado con una camiseta negra.
Según Fernández Porta la literatura habrá de ocuparse de este proceso de la adquisición, consumo y desecho del producto afectivo.
Y pone como ejemplo el último cuento de Breves entrevistas con hombres repulsivos de David Foster Wallace. Y nos lo cuenta.


En cuanto al debate o las preguntas del público, no recuerdo nada digno de mención. Pero si alguien puede aportar algo que lo haga. Por Dios.


Para otra entrada dejo la ponencia de las 20:00, que por supuesto también empezó con considerable retraso. Y lo del viernes, que tuvo más miga.

martes, 20 de mayo de 2008

Bigote de fiambre

Imagen tomada de xahuistle.blogspot.com/ entrada: 5-12-06

Adela fue siempre la que tomó ciertas decisiones que nos concernían a todos los hermanos. En aquella ocasión tenía en una mano la nariz de papá. Tiraba de ella hacia arriba. Y en la otra una maquinilla de afeitar. En el aire. Nos miraba. Sonreía.
-¿Qué os parece? Ahora el viejo no protesta.
No obstante, realizaba la operación del afeitado de un modo escrupuloso, como todas las cosas que hacía Adela. El viejo estaba muerto y habíamos decidido que lo enterraríamos sin el bigote.
-¿Alguno se quiere llevar el mostacho de recuerdo?
El humor de Adela estaba siendo agrio, pero su proceder en ningún momento dejaba de ser exquisito.
El resto de los hermanos permanecimos en silencio. La idea había sido suya.
-Afeitémolse el bigote al viejo.
-¿Estás loca?
-¿Qué dices?
-¿Para qué?

Era raro que una propuesta de Adela no saliera adelante. Así que allí estábamos, viendo cómo rasuraba concienzudamente por encima del labio. Desde aquel día no volví a afeitar a Jaime. Y mira que era una cosa que siempre había hecho con gusto. Jaime era muy perezoso para el afeitado y una vez a la semana, los sábados generalmente, se ponía en mis manos. Era un ritual muy sexy. Sin embargo, desde que ví a Adela haciendo lo mismo con el fiambre del viejo, no pude volver a hacerlo. Se lo conté a Jaime y jamás él me insistió. Los sábados, nada más levantarse se encerraba en el cuarto de baño y al cabo de un rato salía con su cara de niño bueno.

Cuando empezó a llegar todo el mundo, el trabajito ya estaba terminado.
-Pero qué le habéis hecho a vuestro padre.
-Su última voluntad fue esa.
El descaro de Adela era evidente. Así como la irritación de todos los que habían conocido a papá. Un señor al que nunca se le había visto desnudo de bigote.
Pero estaba tan bien amortajado, tan severo y deslumbrante, que nadie se atrevió a protestar públicamente.