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martes, 5 de marzo de 2013

Una nueva reseña





La foto es de Joan Colom i Altemir


En el blog Un lector indiscreto aparece hoy otra nueva reseña sobre La memoria del gintonic.


Hic.

lunes, 28 de enero de 2013

Mark Rothko y La memoria del gintonic, porque sí



El cuadro es de Mark Rothko.



Más de un año después de su publicación, contar con nuevos lectores supone una inmensa alegría, que es doble en su inmensidad cuando hay algún comentario o reseña.

Aquí.

martes, 10 de julio de 2012

"La mentira es el centro; una conversación con Antonio Báez", por Diego Nieto Velasco

Las que vienen a continuación son las preguntas que preparó Diego Nieto Velasco para la presenación de La memoria del gintonic en Valladolid el pasado martes 3 de julio, las respuestas son aproximadas a las que allí se dieron de viva voz.



-¿Cómo surge La memoria del gintonic? ¿qué te lleva a enfrentarte al reto de escribir una novela y de qué manera te influye el hecho de estar realizando al mismo tiempo un curso de escritura creativa on line, en un momento en el que, sospecho, tú ya sabes lo que quieres escribir y seguramente cómo hacerlo?

La memoria del gintonic no siempre se llamó así. Fue escrita con el título de La novela de Eulogia y he de decir que fue ese el que me permitió en buena medida su redacción, pues una vez tuve el personaje en mi cabeza se trataba de dejarlo ir. Después de unos tres o cuatro años de frenético y obsesivo trabajo sobre el relato, quise experimentar una extensión que me gusta mucho como lector, la novela corta, nouvelle o novelita. Cuando tuve el nombre de Eulogia, que en griego significa de buen razonamiento o de buena palabra, y la idea central del libro: alguien que comienza a perder la memoria al tiempo que empieza a recordar, me matriculé en un curso de escritura por internet bajo la falsa identidad de mi personaje. Aproveché el curso para articular el relato: Eulogia quiere novelar su vida y para ello sigue o no las lecciones de su tutora.


-Me gustaría que nos explicases un poco quién es Eulogia y por qué te pareció adecuado usar a una señora de 71 años como protagonista. Como narrador, ¿qué ventajas tiene situar un punto de vista tan exigente como puede llegar a ser la primera persona desde el discurso de un personaje anciano al borde de la demencia?

Eulogia es una vieja. Hoy día nadie se atreve a usar ese adjetivo. Nos han extirpado la vejez como si fuese un grano. Pero Eulogia es una vieja poco domesticada, a pesar de haber padecido los rigores de la vida: ha estado cuidando a su marido, impedido en una cama, hasta su muerte. Eulogia tiene un carácter punk, radical, pero es generosa y amable. Eso sí, no está para monsergas (las monsergas de su hermana o las de su hijo). Eulogia ama por encima del cretinismo que la rodea. En cuanto al punto de vista usado en el relato, me siento muy cómodo con la primera persona y me gusta experimentar con personajes que no tengan nada que ver conmigo. No es la primera vez que escribo de viejos. Ya los he usado con anterioridad. La demencia, por otro lado, te da libertad narrativa. Creo que la he usado con cierta contención. Pero es un recurso más para articular la historia.


-Cuando leía por segunda vez la novela no podía evitar que Eulogia me recordase a otros abuelos con los que me he ido tropezando en alguna de mis últimas lecturas. Me puedo referir al protagonista de Una desolación de Yasmina Reza o al de Últimas notas de Thomas F. para la humanidad de Askildsen. Eulogia quizá comparte con ellos una mirada irreverente sobre los valores sociales, una inteligencia y unos pensamientos muchas veces despiadados y casi siempre escépticos sobre la vida y los familiares que en breve van a dejar atrás. En cualquier caso se trata de personajes alejados del típico estereotipo del abuelo ¿Nos podrías hablar un poco de los compañeros de "residencia" con los que Eulogia ha podido coincidir? ¿De qué autores y personajes bebe esta novela?

El libro de Yasmina Reza Una desolación lo he leído hace muy poco, el otro no lo conozco. Pero te voy a contar una anécdota. En el otoño pasado, dos meses después de que La memoria del gintonic estuviese en la calle, entré en un cine a ver Poesía, del coreano Lee Chang Dong. Me encontraba especialmente cansado y me había tomado una cerveza. No sabía de qué iba la peli, pero me temía que podría dormirme ( a veces echo una cabezadita en el cine). Resulta que la protagonista es una mujer de unos 65 años que empieza con síntomas de Alzheimer y se apunta a un curso de poesía que se hace en su barrio. Claro, no me dormí: me entusiasmó que al coreano y a mí se nos hubiese ocurrido un arranque similar. Luego la peli va por otros derroteros. Quiero decir: supongo que las historias están en el ambiente. Y uno de los tópicos de nuestra época puede que sea ese de los viejos desmemoriados. En concreto, La memoria del gintonic, tiene como referente y motor un libro de José Antonio Muñoz Rojas titulado Objetos perdidos, escrito con más de noventa años y que habla de cómo uno va perdiendo las cosas y también los nombres. En cuanto a sus compañeros de residencia, espero que podamos ser cualquiera de nosotros. Me gustaría llegar a viejo, por supuesto, con ciertas garantías físicas y mentales. Eulogia llama a sus compañeros viejos-seta. Desde luego no quiero estar en esa categoría. Pero bueno, también hay jóvenes-seta.


-Tu novela, que utiliza la memoria, o la falta de ésta, como punto de partida me recuerda mucho a la película Memento de Christopher Nolan, en la cual su protagonista siempre se despierta ignorando su pasado inmediato y sigue las instrucciones que encuentra en unas fotografías polaroid y en los tatuajes de su propio cuerpo. ¿Qué es la memoria para ti y con qué fin la utilizas?

He visto Memento muchas veces empezada por muchas partes. En Canal Sur la ponen cada cierto tiempo. Eulogia usa esos papelitos amarillos autoadhesivos, los posits, para recordar nombres que provocarían alarma si los olvidase. Cuando se me ocurrió este recurso pensé, como bien adivinas, en Memento. De los latinos he aprendido un concepto fundamental para la escritura, que es la contaminatio. La originalidad me parece una idea poco interesante. En La memoria del gintonic hay más de una apropiación más o menos indebida. De los libros y de las personas. Por ejemplo, el episodio que Eulogia cuenta de unas joyas que su padre escondió en el tiempo de la guerra no es sino la historia del avaro de Moliére o lo que es lo mismo Aulularia de Plauto. Y luego hay anécdotas que me ha referido alguien personalmente, como cuando Eulogia le pone a su nuera repetidamente una comida que no le gusta. En fin, no voy a dar todas las pistas, pero hay más. Y finalmente, en cuanto al asunto de qué es para mí la memoria, he de decirte que no creo demasiado en ella. La memoria me parece una facultad bastante interesada, al servicio siempre de lo que conviene. Prefiero la mentira a la memoria. Literariamente sin duda.



-Creo que Roberto Bolaño solía asegurar que un buen novelista sólo necesita buena memoria. Digamos que las historias están por ahí, latentes como los negativos de una fotografía antes de positivar, y que lo más importante es dar con ellas y encontrar el enfoque adecuado ¿En qué medida consideras esto cierto? ¿Qué papel le queda a la imaginación?

Personalmente tengo una pésima memoria. La mía es mala por la cantidad de lagunas que tengo que cubrir con suposiciones, con inventos. Pero tampoco me fío de la memoria de los demás. Me parece que la imaginación es mejor ingrediente: todos nos podemos imaginar malos sin mucho esfuerzo, pero ¿cuántos se recuerdan malos? Y lo fuimos. No te quepa duda. Malos.


-Muchas personas que quieren adentrarse en el mundo de la creación literaria enseguida se ven enfangadas por las exigencias de la tradición literaria y los decálogos de ciertos escritores. En qué medida te ha sido necesario, o por el contrario un inconveniente, el peso de la tradición? En tu novela se hacen referencias directas o indirectas a la poética de Aristóteles, la mímesis, la retórica, los espejos de romanticismo, el famoso clavo de Chéjov... referencias a las que Eulogia se enfrenta y encuentra siempre alguna alternativa. ¿Es la tradición literaria necesaria para un escritor en cualquier caso, aunque sea para enfrentarse a ella?

Conozco relativamente bien la tradición, pero mi mala memoria hace que a veces la use sin darme cuenta. En otras ocasiones hay que enfrentarse a dogmas, lugares comunes y variopintas cursiladas que nos han enseñado en colegios y facultades. Para escribir yo de lo que suelo echar mano es de mi infinita ignorancia combinada con mucha cara dura y cierta intuición que le debo a mi imaginación de escritor. Si no hubiese escrito hasta la fecha ni una sola palabra hoy día no sería menos escritor de lo que soy. De hecho creo que escribo para argumentar que ya era escritor cuando no escribía. Una cosa de locos si lo pensamos bien y detenidamente.



-Puede que cada novela sea en parte víctima de su estructura. Durante la lectura de La memoria del gintonic me ha parecido que su estructura es algo más que un mero armazón encargado de sujetar la historia, sino que la propia forma de la novela se convierte a medida en que pasan las páginas en la razón de ser de ésta.
¿Podrías hablarnos un poco de tu poética personal? ¿Tiene que ver esa poética con la forma de narrar cuentos? ¿El haber sido narrador de cuentos antes que novelista es una ventaja o todo lo contrario? ¿Quizá el paso natural?


La reflexión previa a tu pregunta me parece acertadísima. La historia a contar en el fondo es un pretexto para otra cosa. Me interesa mucho que lo que uno cuenta remita a algo más que a la anécdota que hay en juego. Eulogia empieza escribiendo una novela para vengarse de la vida, según dice, y cuando la está escribiendo la novela es su vida. En el artificio está la verdad, la verdad está en la mentira. La verdad nunca está en la verdad. La literatura si vale por algo es por eso. En cuanto a mi poética, no me planifico. Le dejo mucho espacio a la incertidumbre, a la improvisación y a ir descubriendo qué es lo que quiero contar. De antemano siempre tengo ideas más o menos vagas, o como mucho, un perfil, una sombra, algo que hay que ir iluminando.


-Aunque Eulogia tenga 71 años, el lector puede no dejar decirse al comenzar: "Vaya, otra novela sobre un escritor", ya que La memoria del gintonic está cuajada de reflexiones explícitas (como los mails de las profesoras) e implícitas (una novela ha de poner orden en el abismo pag. 66, Esas cosas de los cuentos. Las sorpresas y toda esa mierda pag. 100, etc...) sobre el proceso y, sobre todo, las dudas que se generan a la hora de encarar la página en blanco ¿cuál crees que es el papel de la metaliteratura en el texto?

Me dirijo, como autor, a un lector que no es inocente, a alguien que sabe que lo que le están contando es una ficción. Para tenerle un mínimo de respeto, por pudor también, a veces tengo que decirle: mira, es que para que esto funcione, tenemos este camino o este otro, o no me queda más remedio que colar aquí esta tontería. Pero no deja de ser otro truco retórico, como si dijésemos, mira te estoy dando verdad en medio de todo el artificio. El autor nunca deja de mentir. La mentira es el centro de su creación. Al menos en mi caso.


-Personajes escritores que hablan en clave, o no, sobre la actividad que su propio autor desarrolla ¿Un género más dentro de la literatura o el verdadero género íntimo que rodea a cierto tipo de novela, -esa que quizá aspira a abrir nuevos caminos en lo desconocido, que pretende desenmascarar sus trucos y enfrentarse al discurso con lo puesto-?

Bueno, Eulogia me permitía usar la figura del escritor de un modo distinto. Por su edad y por sus intenciones. Ella no tiene demasiados humos intelectuales y sus anclajes son más vitales, fruto de la experiencia. De hecho no tiene en cuenta algunas indicaciones de su tutora y prefiere seguir su olfato, su intuición. En cuanto a desenmascarar trucos, sí, pero ya lo hemos dicho: también eso es un truco. Se trata, a mi modo de ver, de cómo nos manejamos con la mentira.


-¿En qué medida tu blog ha supuesto una ayuda a la hora de sentarte y escribir? ¿Te sirve de algo tener un lector activo con el que interactuar? ¿Son los blogs un medio para publicar en papel o un fin en sí mismo?

Ya lo he dicho en más de una ocasión. Como escritor se lo debo todo a internet. Curiosamente no a los libros que he leído. Internet es un medio que ha abierto muchas puertas. Me ha permitido publicar y conocer a otros escritores. Hasta la irrupción de internet un provinciano como yo sólo tenía aquellos referentes castizos de las tertulias de café y las publicaciones de diputación, algo polvoriento y triste si lo comparamos con la red. Ahora bien, en la red también tiene sus vicios. La gracia está en que son visibles a todos. Dejan un rastro muy evidente. Todo lo que escribo lo vuelco en el blog. Me sirve de archivo personal al tiempo que es público. ¿Hasta cuándo me será útil?




-Desde siempre, los discursos retóricos se han filtrado de muy distintas maneras -publicidad, política, relaciones sociales- por la vida, como muy bien haces ver a través los personajes de La memoria del gintonic. En un momento histórico en el cual la literatura se ve cada vez más arrinconada por los gustos de sus propios consumidores y la hiperespecialización del público iniciado ¿crees que la literatura tiene aún algún papel reservado en la historia para poner en evidencia ciertas vulnerabilidades de los ciudadanos o que debería consumirse en un ritual endogámico que tenga por eslogan "el arte por el arte"? Es decir ¿la literatura nos puede salvar de alguna manera o sólo está ahí como decoración?

A ver, escribo porque estoy dentro de una tradición libresca. Pero supongo que pertenezco a la decadencia. Una sociedad en la que hay otros medios mucho más influyentes que la hoja de papel me ha permitido usar la hoja de papel (o la pantalla) para contar historias como las que he leído desde niño. Así que algo se tiene que haber ido al garete, pues socialmente yo no estaba programado para el asunto. No sé, por otra parte, de qué nos puede salvar la literatura. A cada uno, supongo, que de sí mismo. Particularmente he descubierto, a raíz de las publicaciones, que me estoy comunicando con el lector. Cuando escribo una historia me la estoy contando a mí mismo, pero al publicarla hay un desplazamiento en las intenciones, empiezo a hablarle a los demás. Mi objetivo último es un lector que yo llamo civil y que aún no tengo. Alguien que no me conoce y sin embargo me elige.

Todas las fotografías son de la presentación en el bar La curva.

viernes, 25 de mayo de 2012

Encuentro con un grupo de jóvenes lectores


El 17 de Abril estuve en el IES de La Rosaleda invitado por mi amiga Ana Vargas, profesora de filosofía, y un grupo de alumnos que habia leído La memoria del gintonic. Lo pasé cojonudamente y me gustó mucho ver que conocían la novela en profundidad. Intenté contestar sus preguntas y no aburrir. Luego nos hicimos esta foto. Desde aquí les doy las gracias.

lunes, 19 de marzo de 2012

En Diario Sur



Hoy ha salido un artículo sobre La memoria del gintonic en Diario Sur tanto en edición impresa como digital. También lleva un video en el que hablo.

Aquí

domingo, 4 de marzo de 2012

Presentación de La memoria del gintonic en la librería La independiente de Madrid

El pasado jueves 1 de marzo presentamos La memoria del gintonic en Madrid. Fue en la librería La independiente, en el barrio de Malasaña, calle Espíritu Santo.



Mariano Zurdo, editor de la obra, tomó la palabra el primero para presentar a Alberto Olmos y a un servidor. Contó cómo nos conocimos por los vericuetos de la red antes de emprender él mismo la aventura de la edición. Tambén cómo me rechazó algún manuscrito antes de aceptar La memoria del gintonic y cómo la escritora Leonor Sánchez le recomendaba este trabajo, sin saber ella que él ya tenía en su poder la novelita.




Yo le había enviado el manuscrito a La Clandestina, que era la librería que Mariano regentaba en la calle de la Palma, también en Malasaña. Allí Mariano había vendido y promocionado mi anterior libro de cuentos Mucha suerte. Muchos de los lectores madrileños que aquella colección consiguió se los debo a él.



Después de enviarle el manuscrito de la novelita todavía tuvieron que pasar dos años antes de que la editorial lo aceptase, y uno más hasta que salió a la calle. La paciencia es uno de los requisitos fundamentales que ha de contemplar un escritor.



Alberto Olmos emparentó La memoria del gintonic con la picaresca española, el Lazarillo, por ejemplo, y aquellos autores modernos que han recogido la tradición del idioma español, la aproximación a la realidad y el humor como recurso, entre los que mencionó a Antonio Orejudo, Rafael Reig y Fernando Aramburu, situados frente a la generación educada en las traducciones de los escitores americanos como él mismo. Destacó la labor de las editoriales verdaderamente independientes como Talentura como el único camino que les quedaba a muchos escritores, sin conocidos ni padrinos, para publicar.



Por mi parte, después del capítulo de agradecimientos y un elogio de Madrid desde el punto de vista de un provinciano, hice una exposición absolutamente caótica y desorganizada, que apoyé en el humor. Bueno, la gente se reía. A pesar de los nervios lo pasé muy bien.

lunes, 26 de diciembre de 2011

La memoria del gintonic en Qué leer




Me he encontrado esta mañana en la biblioteca que La memoria del gintonic aparece entre las novedades que se reseñan en el número 171 de la revista Qué leer, pág. 96. Me alegro, claro. Aparece en un recuadro destacado con un titular que dice así:

La vida según Eulogia
Una mujer de 71 años monologa sobre lo que ha vivido, ve e imagina en la ópera prima de Antonio Báez

"Doña Eulogia suma 71 primaveras y a veces no está del todo segura acerca de si ha dicho algo o tan sólo lo ha pensado. Vive sola, aunque una caboverdiana, Palmira, la ayuda con las tareas de la casa: la anciana la ve elegante, bella y sigilosa como una pantera, y le recomienda que se meta a puta (no a puta puta, pero sí que aprenda a aprovecharse de su atractivo). Además tiene un hijo, Carlos, al que no considera demasiado listo y a quien le pide, como regalo de cumpleaños, un curso de escritura por internet. La voz de la protagonista y su visión del mundo son el gran hallazgo de este debut novelístico de Antonio Báez, profesor de latín y griego en un instituto de Málaga, responsable de la bitácora cuentosdebarro.blogspot.com."

jueves, 22 de diciembre de 2011

Poesía, de Lee Chang-dong, 2010




Hace poco más de un mes tuve la oportunidad de ver la película Poesía del cineasta coreano Lee Chang-dong. Me senté en la butaca del cine muy cansado, como habitualmente me ocurre en los últimos tiempos. También he de decir que antes me había tomado una cerveza. Así que en esas circunstancias y con dicho título y nacionalidad de la película pensé que no las tenía todas conmigo para no quedarme roque enseguida. Pero no fue así. En absoluto. La película me interesó desde el principio y conforme avanzaba su metraje me fue arrebatando de una manera muy emocionante e intensa.

La película cuenta la historia de la señora Mija, de sesenta y cinco años, que vive con un nieto adolescente, del que se ocupa, a partir del momento en el que se le diagnostica un principio de alzheimer; además cuida a un anciano afectado de una parálisis que le impide valerse por si mismo y se acaba de apuntar a un taller de poesía donde le proponen la tarea de escribir un poema. Todo esto coincide con el terrible descubrimiento de que su nieto ha tomado parte en unos hechos que han desencadenado el suicidio de una compañera de clase.

En los primeros minutos de la película mi interés por la historia tuvo que ver con mi propio trabajo, por supuesto. La señora Mija de sesenta y cinco años empieza a olvidar nombres y palabras como mi doña Eulogia de setenta y uno en La memoria del gintonic, luego la señora Mija se apunta al taller de poesía como mi doña Eulogia a un curso de novela. A partir de ahí son dos historias diferentes. La señora Mija es una mujer delicada e imaginativa. Mi doña Eulogia es imaginativa, pero en absoluto diría yo que es delicada. Doña Eulogia tiene un carácter fuerte, complicado, humorístico en ocasiones. La señora Mija es observadora, ingenua y paciente. Doña Eulogia es una deslenguada. La señora Mija escucha. Supongo que salvando las distancias, a favor siempre de Lee Chang-dong, son las dos actitudes: oriente y occidente.

De una entrevista al director:

Durante la realización de una película, ¿cuándo escoge el título? ¿Cuándo y cómo se le ocurrió la idea de hacer una película sobre la poesía y usar esa palabra para el título?Suelo escoger el título muy al principio. Si no es así, no consigo convencerme de que la película se hará. Hace unos años, unos adolescentes de una pequeña ciudad rural violaron a una chica menor que ellos. Llevaba tiempo pensando en este acto de violencia, pero no estaba seguro de cómo narrarlo en una película. Y una mañana muy temprano, en una habitación de hotel en Kioto, mientras veía la televisión, cuando surgió el título, Poesía. Debía ser un programa especialmente diseñado para turistas que no consiguen conciliar el sueño. Mientras veía imágenes tópicas de pájaros sobrevolando un río de aguas mansas con pescadores desplegando sus redes al son de una música relajante, supe que una película construida alrededor de un crimen tan terrible, solo podía llamarse Poesía. El personaje principal y la trama nacieron casi al mismo tiempo. En este viaje, me acompañaba un viejo amigo, un poeta. Cuando le hablé del título y de la historia, me dijo que era un proyecto temerario. Añadió que mis anteriores éxitos, aunque pequeños, me habían dado demasiada seguridad en mí mismo.



¿Cuándo se le ocurrió el tema de la demencia?“Demencia” es una palabra que me vino a la cabeza casi al mismo tiempo que los elementos clave de la película: el título, Poesía; una protagonista femenina de unos sesenta años que intenta escribir su primer poema, y una mujer mayor que trata de criar a un adolescente. Y mientras aprende a escribir poesía, empieza a olvidar las palabras. La demencia hace referencia a la muerte.



No os deberías perder esta película. Merece la pena buscar un hueco de un par de horas en estas fechas que se acercan, llenas de ruido. En el siguiente enlace es posible verla online.



http://www.peliculas21.com/poesia/
(la mejor es la opción 2)

miércoles, 21 de diciembre de 2011

La memoria del gintonic en Culturamas


Miguel Baquero es novelista, cuentista y un activo crítico literario en la red. Tiene además un blog que se llama El mundo es oblongo. Pues bien, ha encontrado tiempo para hacer una reseña de La memoria del gintonic, que ha publicado en Culturamas. La podéis leer AQUÍ.

La fotografía es de Alain Delorme

lunes, 19 de diciembre de 2011

La memoria del gintonic en Explorando Lilliput


Rosana Alonso, excelente cultivadora del microrrelato, ha hecho una lectura y comentario de La memoria del gintonic en su muy interesante blog Explorando Lilliput. Si queréis leer lo que ha escrito AQUÍ


En la fotografía Diana Vreeland

sábado, 17 de diciembre de 2011

Entrevista en esradiomálaga, en el programa Entremedias



El pasado dos de Diciembre, después de la presentación de La memoria del gitonic en CincoEchegaray se me acercó Rafael Calvo, al que no conocía de antemano y al que tampoco sabía que me iba a encontrar, y me hizo una entrevista. Si queréis oír mis balbuceos y repeticiones a partir del minuto 31:20 del programa Entremedias del 17-12-2011. Lo más peregrino de la conversación es el momento en el que nos aturullamos con mi señora.


AQUÍ

La fotografía es de Jorge Rueda

lunes, 12 de diciembre de 2011

Algunas fotos de la presentación de La memoria del gintonic

Con cierto retraso aquí van algunas fotografías del viernes 2 de Diciembre en la librería CincoEchegaray.
Es una pena no tener una de la asistencia al completo, porque sin duda es la que preferiría.




Con Lucila, Elena, Rafael, Maruxela y Guadalupe



Mariano muy serio mirándome




Con un botellín de cerveza en inestable equilibrio

sábado, 3 de diciembre de 2011

Entrevista en La opinión de Málaga


El jueves pasado, día previo a la presentación en la librería Cinco Echegaray de La memoria del gintonic, salió una pequeña entrevista en La opinión que os enlazo Aquí.

Estoy muy conforme con el titular elegido por el periodista.

Ese gusto mío algo humorístico por las bendiciones no es oríginal, todo hay que decirlo. Y aparece también en uno de los relatos que rematan la novela. Viene de una película muy cortita, que llaman mediometraje, de Luis Buñuel que he visto muchas veces: Simón del desierto (1965), en la que Simón, encaramado en su columna en mitad de la nada, bendice hasta las moscas que se le posan encima y encuentra que es un modo muy entretenido de pasar el tiempo. Ante la pregunta de si conocía a algún hombre libre, Buñuel parece que contestó esto: «Sí lo hay: Simón del desierto, que es el hombre más libre del mundo [...] porque tiene y hace lo que quiere, sin encontrar obstáculos. Está allí arriba en una columna, comiendo lechuga. La libertad total»

martes, 29 de noviembre de 2011

En Previsones meteorológicas de un cangrejo


Agustín Martínez Valderrama tiene un blog en el que escribe unos textos muy breves y afilados. En la sección Pasen y Vean me ha dedicado, muy generosamente, tiempo y lugar. Aquí.

La fotografía es de Marcos López

domingo, 23 de octubre de 2011

Inma Ruiz sobre La memoria del gintonic


Desde Frankfurt, Inma Ruiz, que da clases en la Justus-Liebig-Universität Gießen, ha escrito en su blog Agua y azahar la reseña de su lectura.

La fotografía es de Kim Ji Hae

jueves, 13 de octubre de 2011

Otra opinión sobre La memoria del gintonic


La escritora valenciana Elena Casero ha dejado en su blog su opinión y reflexiones a raíz de la lectura de la novela.
AQUÍ