lunes, 7 de julio de 2008

lunes, 30 de junio de 2008

Narrativas 10. Monográfico sobre literatura erótica


Foto de fickr, a cuyo pie se informa que en toda España sólo hay 8 salas X, 3 en Valencia, 2 en Madrid y 1 en Andalucía, Canarias y Las Islas Baleares. Sólo en Madrid en 2006 las salas X facturaron 574.608 euros.


Ya ha salido a la red el número 10 de Narrativas dedicado a la literatura erótica. En él participamos con un cuento titulado "Pornografía" y estamos acompañados por un buen número de compañeros de la blogsfera literaria.

Aquí os dejo el enlace:

http://carlosmanzano.net/narrativas/narrativas10.pdf

y el sumario:


● Ensayo:

“La misteriosa desaparición de la Marquesita de Loria” de José Donoso: faz y antifaz del erotismo, por Lilian Elphick.
Seducción, erotismo y amor en “Travesuras de la niña mala” de Mario Vargas Llosa, por Luis Quintana Tejera .

● Relatos:

La felicidad, por Sandro Cohen Contártelo.
Adela, por Lorenzo Silva.
Los placeres de la Ilustración, por José Luis Muñoz.
Piedras, por Alice Velázquez-Bellot.
Tríptico, por Gonzalo Lizardo.
Pregunta retórica, por Rafael Ballesteros Díaz.
Microtrilogía erótica, por Salvador Gutiérrez Solís.
Herida de hembra, por Diego Fonseca.
Manos, por Ana Alcolea.
Atadijo fervoroso para impregnar un cuerpo, por CNP.
Nawa shibari, por Paula Lapido.
Final feliz, por Javier Delgado.
Erótica IV, por Fernando Sánchez Calvo.
Después de un cuento de Boris Vian, por Pepe Cervera.
Amor hinchable, por Javier Puche.
Voyeur, por Purificación Menaya.
El ángel de L'orangerie, por Gemma Pellicer.
No marques las horas, por Mónica Gutiérrez Sancho y Andrés Felipe Gómez Shool.
Un mal día, por María Dubón.
Preguntas y respuestas, por Carlos Manzano.
Preludio y fuga, Carlos Arnal.
Su aliento sobre mi espalda, por Elena Casero.
Jenny o el vacío ético, por Salvador Alario Bataller.
El roce de unos pechos de mujer, por Pedro M. Martínez Corada.
Arthur, por Wilco Johnson.
Amaranto, por Luis Emel Topogenario.
Julia, por Carlos Frühbeck.
Je t’aime mais non plus, por Sonia Fides.
Ángel de Atocha, por Antonio Toribios.
Dentro de las páginas del tiempo, por Soledad Acedo Bueno.
Muñeca triste, por María Aixa Sanz.
Tu cuerpo resplandeciente, por Carlos González Zambrano.
Pornografía, por Antonio Báez Rodríguez.
Libro del estremecimiento, por Ana Muñoz de la Torre.
Oscuro deseo, por Patricia de Souza

● Novela:

El Camino de Santiago (capítulo), por Francis Novoa Ferry.
La orgía de Flipp (capítulo de Viaje por las ramas), por Román Piña.
Suspiro azul (fragmento de capítulo), por Sandra Becerril Robledo.
La cara oculta de la luna (fragmento de capítulo), por Carmen Santo

● Narradores:

Marco Tulio Aguilera

● Reseñas:

“Guapa de cara” de Rafael Reig, por Eugenio Sánchez Bravo.
“El teatro de Sabbath” de Philip Roth, por Javier Avilés.
“La huella del bisonte” de Héctor Torres, por Jorge Gómez Jiménez.
“Nueve semanas y media” de Elisabeth Mc Nelly, por C. Martín

● Miradas:

La erótica de la máquina, por Miguel Esquirol Ríos.
Escribir el sexo: ¿asignatura pendiente?, por Blanca Vázquez.
Literatura erótica, por María Dubón

● Novedades editoriales

domingo, 29 de junio de 2008

Poemas de Javier Espinosa




La caída


Cuando nací
el aire me asfixió
y enrojecí de ira.
¡Qué cauterio de soles!
Qué caudal
trepanando por mis ramas
cicatrizaba heridas.

Después ví palomas
agitando sus alas
en un cielo azul
y vi el mar.

Me atraían
rumores de veleros
en luminosas aguas.
Me llamaban.

No dudé,
la amada y temible
condición humana
de nuevo me vestía.


Existen tres versiones de este poema. Esta apareció publicada en Poemas del arco nocturno. Antología (9 poetas). Málaga, 1983.


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Pues sólo tu amor quiero,
por él me humillo
y me reduzco.
Así empezaré a perderte.
Así te enseñaré
lo que es amar,
a ti, que nada sabes de esa muerte.

(Versión 1ª)
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Sólo en la palabra mora quien amo.
¿Dónde podría encontrarte sino en ti?
Verbo de la vida
escondido tras la apariencia fugaz
de las criaturas.
Míralas, recónditas, surgir
del vientre de la tierra,
repitiendo, así las olas,
la eterna llegada de la vida y la muerte,
un paso inalterable;
sucediéndose incesantes,
gangrenas y caricias, puñaladas y besos.
Rostros amados, rostros perdidos,
que dejan una huella sangrienta
en nuestro pecho.
Sólo la palabra, ¿y lo demás? No existe.


(Versión 1ª)



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Paz para Freddy Mercury


Susurra la reina Freddy:
el espectáculo debe continuar,
pero ¿ha comenzado? Nos besa,
nos acaricia, con el último pétalo
que queda en su cuerpo, la voz.
¡Ah! En verdad nos enamora
cuando nos dice que se va,
se va para siempre.
Más ya no habrá amantes
ni amigos generosos
que abran en sus ojos paraísos,
ni fuentes refrescantes en sus poros,
ni ofrecerán como prado su piel y sus mejillas.
El espectáculo debe continuar,
nos canta, triste,
aquel para quien fue dulce la vida,
que se va, se va para siempre.



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Tengo cuarenta años y pocos dientes,
mas alguna noche
glorioso paseo por los jardines,
con la sonrisa de un pájaro en la boca,
como Jesús del brazo de Juan, como un novio,
y murmuran aquellos que te acusan...,
con el dedo te apuñalan, con los ojos,
si supieran...
Por la mañana levanto mis ruinas
mientras la luz silenciosa me saluda
con el dedo en la boca, susurrando
me dice: cállate,
nadie sepa nuestro blanco secreto.



Estos poemas de Javier Espinosa (Campillos, 1953- Málaga 2000) aparecen en el volumen titulado entre el tigris y el eufrates, editado por el Centro Cultural de la Generación del 27, Málaga, 2004.

viernes, 27 de junio de 2008

El payaso, la reina y el travesti



El payaso-reina





La reina que reina: Isabel I Tudor





Travesti-reina, del espectáculo "Mosquito te DestraVa, el arte del travestismo, transformismo y la simulación que ya no es".

miércoles, 25 de junio de 2008

Madrid ya no tiene excusas


Para no tener "Mucha Suerte".
Los chicos de la librería La Clandestina en C/ La Palma, 49, han decidido exponer Mucha Suerte de esa manera tan generosa, muy bien arropado por la novela de Mariano Zurdo, La tinta azul de la memoria y el libro Relatos a cuatro manos, reciente apuesta de Editores Policarbonados. Desde aquí agradecemos su generosidad y aprovechamos para deciros que apoyéis la aventura recién iniciada con la librería, que la visitéis y compréis allí. Porque la Fnac no nos necesita, ni el Corte Inglés, ni los negocios consolidados. Y nosotros sí que necesitamos, y mucho, espacios como éste.

lunes, 23 de junio de 2008

Epifanía



Un payaso callejero, desgreñado y barbudo. Más bien un hippy simpático, guiri, sin técnica alguna de clown. Va y viene entre las mesas con su pantomima y una peluca amarilla que se le cae. En esto que le viene de frente un señor simpático con camisa de rayas, y durante tres, cuatro segundos lo enfrenta, le hace un amago muy breve, le suelta la mano en señal de saludo, rápido, y el payaso callejero es desconcertado en un instante, ya que le hubiera correspondido a él iniciar el gag. No los observa casi nadie. Ha sido un encuentro accidental. El señor continúa su camino a la cafetería. El payaso sigue con sus desmañadas evoluciones. Nunca sabrá que le acaba de estrechar la mano a un gran payaso. A Fofito. Pero a mí se me ha saltado el corazón del pecho. Lo he visto todo desde una de las mesas. No me lo puedo creer. Así que envío a quien pueda comprobar la identidad de ese señor de una manera más serena, porque yo soy presa de un estado de agitación que me tiene conmocionado. En efecto, es él. Fofito. En los siguientes minutos me doy cuenta de que no volverá a pasarme por la vida una oportunidad como ésa. Saco fuerzas de donde sólo hay desmayo. Me acerco a Fofito y le participo mi admiración.

sábado, 21 de junio de 2008

Citas e inexactitudes



La cita que encabeza Mucha suerte pertenece a las últimas frases de un cuento erótico titulado “Sin mañana”, de Dominique Vivant Denon (1747-1825). Es el único relato que escribió su autor, que fue escritor, dibujante, diplomático, viajero y director del museo del Louvre. Un tipo muy curioso y muy interesante, de cuya existencia me enteré investigando superficialmente sobre la campaña de Napoleón en Egipto. Mi intención inicial era escribir una serie de historietas sobre el año 1799. En la edición en español de Atalanta 2005 el cuento va de la página 25 a la 48, el resto del volumen se completa con las notas sobre su “Viaje por el Bajo y Alto Egipto”. Hay además dos semblanzas biográficas, una, la introducción de Anatole France, titulada Noticia histórica y, como cierre, una biografía de François Bory.

La cita de marras era:
“Subí al coche que me esperaba. Me esforcé en encontrar la moraleja de toda esta aventura y...no encontré ninguna.”
La verdad es que esas frases me cuadraban como anillo al dedo. Siendo tan difícil que que un cuadrado encaje a la perfección en el digital cilindro. Esto es, no creo que las historias, no creo que la vida, encierren enseñanza ninguna. Y sin embargo, tengo cierta debilidad por el género fabulístico, que se la debo principalmente a los textos de Fedro que traduzco con mis alumnos y a la negra oveja de Monterroso. Toda moraleja es pueril. También como las historias que se cuentan. Como la vida misma. En el último relato de Mucha suerte, el que se titula 1799, aparece Vivant Denon como personaje. El relato se cierra con una pregunta: “¿por qué no?” En un par de ocasiones he ensayado el cierre de una historia con una pregunta. Como recurso me parece muy naif. Con su toque de moraleja. La frase completa es: “lo que también le hace soñar con historias que algún día él mismo podría escribir, ¿por qué no?”

Lo dije alguna vez, me gustan las inexactitudes. En la contraportada de Mucha suerte dice que el libro contiene 12 narraciones. En realidad son 13. No tengo intención ninguna de corregir la errata, lo que sería facilísmo, porque el sistema de impresión digital del libro lo permite. No así otros deslices de su interior, que habrá que resolver, pero que la pereza y tener que ocuparme de otros asuntos me hace dilatar en el tiempo. Pues bien, de lo que dice en la cita inicial, eso de no hallar ninguna moraleja en la historia que nos acaban de contar, al tono con el que se remata el cuento, en el que aparece el autor de esa cita como personaje, va un trecho. Como del dicho al hecho. Por el medio deambulan los seres de los otros cuentos. Hay quien compra regalos que acumula en el maletero de su coche, hay quien es capaz de calzarse zapatos distintos en cada pie para salir a la calle, para ir a una cita, y quien se compra un par idéntico al que ya tenía, hay quien consigue que el habitáculo de un taxi sea un lugar cálido, hogareño, y quien transforma un viaje en patera en un crucero de placer, quien escribe su esquela como juego poético y se encuentra con el mazazo de la vida, un viejo y su última aventura erótica, etcétera. Historias que no quieren decir nada más allá de lo que son, pedazos de la vida de alguien.

Según anécdota de Anatole France, cuando una tal Lady Morgan le quiere expresar toda su admiración al viejo Denon, le dice:
-Debéis haber estudiado mucho en vuestra juventud.
A lo que él le contesta:
-Todo lo contrario, milady, no estudié nada, porque eso me habría aburrido. Pero observé mucho, porque eso me divertía. De modo que mi vida ha sido plena y he disfrutado mucho.

Entre tantos modelos de sufrimiento como nos ofrece la cultura, la religión, el arte, Vivant Denon no deja de darnos constantes muestras de alegría y placer por la vida. Lo que supo hacer bajo los últimos reyes de Francia, Robespierre y Napoleón. Y ahí está la moraleja. Donde no la hay.

La cita con la que él encabeza “Sin mañana” dice: “La letra mata, y el espíritu vivifica” (2 Cor. 3, 6)
Y este es el comienzo de su relato:
“Amaba perdidamente a la condesa de...; yo tenía veinte años y era ingenuo; ella me engañó, yo me enfadé, ella me abandonó. Yo era ingenuo, la añoré. Yo tenía veinte años, ella me perdonó; y como tenía veinte años, y era ingenuo, todavía engañado, pero aún no abandonado, me creía el amante más amado, por tanto el más feliz de los hombres.”