miércoles, 20 de mayo de 2009

Viajes al corazón de la rutina, de la verdad

Quizás ya no es posible viajar, uno se limita a pasear como turista entre turistas. De cualquier forma no es malo gastarse el dinero en otra parte. Se viaja, y no siempre, en la medida en la que uno es joven e indocumentado. Yo hacía tiempo que no viajaba, aunque con cierta disciplina me había aplicado al turismo con resultados muy gratos para mí y para los demás, creo.

Entre los libros que Loli tenía en sus estantes, en préstamo bibliotecario, había uno de viñetas, esos comics que ahora son novelas gráficas, que se llamaba Pyongyang. Su autor era Guy Delisle, quebequés nacido en 1966, según la solapa. Empecé a hojearlo y cuando me di cuenta lo estaba leyendo. Un viaje en tiempo real por la Corea del Norte a la que asiste el narrador, dibujante que supervisa unos dibujos animados europeos, que se realizan en la capital norcoreana. Un viaje documental a la rutina de un país aislado del resto del mundo. Me encerré varias veces en el cuarto de baño para poder leer.

Un comic, ¿se lee o se ve?

Lucía me regaló Crónicas Birmanas, del tal Guy Delisle. Las empecé el otro día con fiebre y dolores musculares. Un viaje en esas condiciones le hace sentir a uno no joven, pero sí indocumentado. Esta vez es en Rangún, capital de Birmania, adonde el autor llega acompañando a su pareja, miembro de Médicos sin Fronteras. Su vida transcurre entre los cuidados al hijo de ambos, el dibujo de historietas y la observación cotidiana de las rutinas en un lugar tan extraño a sus ojos, donde la ferrea vigilancia de una junta militar se hace omnipresente.
Como en los viajes reales uno va sintiendo la tristeza de que éste comience a llegar a su fin. Por eso esta reseña está hecha antes de volver del todo de Myanmar, que es como se conoce a Birmania desde junio de 1989, aunque no todos los paises lo acepten.
Vamos y venimos muy cerca de la casa donde vive bajo arresto domiciliario, sin poder salir a la calle, si no es para marcharse del país, Aung San Suu Kyi, premio nobel de la paz, que en 1990 derrotó, al frente de la Liga Nacional para la Democracia, a la junta militar, que no consintió en apearse del poder. Vamos y venimos por el corazón de la rutina, de la verdad.

Las cosas contadas de una manera sencilla, desde la mirada. No hay otra forma.

1 comentario:

Literato (pseudónimo) dijo...

Le has dado un buen enfoque a este post. Me encantan las viñetas, creo que el dibujante que las crea es un escritor de palabras invisibles. Son contados los que tienen calidad para ello. Además, creo que viñetas eran las de antes.

La rutina de la verdad pasa a diario frente a nuestras narices pero vivimos en la era del egoísmo globalizado amigo, y eso hace que nos dé lo mismo vivir de cualquier modo. Salvo a los que no queremos ser de la misma manera de pensar, pero ahí es cuando te caratúlan de bohemio o "sin rumbo".

Saludos.