lunes, 16 de agosto de 2010

Otro fan más de Los Ramones



Llevo horas caminando por esta duna para llegar hasta la playa, que aún no veo, pero cuyo oleaje oigo. Me hundo en la arena y avanzo con dificultad. El sol pega fuerte, pero no me quito mi chupa de cuero. Le voy dando vueltas a la idea que oí de que la muerte de Joey Ramone antes de poder celebrar la fiesta de su 50 cumpleaños probaría que Dios no existe, ya que si existiese habría elegido a Phil Collins. Cuando por fin consigo llegar arriba diviso el hotel entre la falda del monte y las lagunas. Llevo enganchado al cinturón un cordel en el que a su vez van sujetos los globos para la fiesta infantil de la temporada. Me mojo las zapatillas, pero no me importa demasiado, pues me proporcionan un contrapeso que me ancla a la tierra, habiéndome hecho levitar en varias ocasiones la fuerza del gas con el que han sido hinchados los globos. El recepcionista me sonríe con profesionalidad, acostumbrado a fingir que no le importan las pintas. Me invitan a un refresco antes de volver a la duna. Les guiño el ojo a los chavales que pasan a mi lado. Me gustaría liarla con ellos, saltar a la piscina y poner a funcionar los extintores, pero allí sólo soy el chico de los recados. La duna se ha movido y no sé regresar sin atravesarla. Por la noche pensaré que ya no estoy encima de todo este montón de arena, mientras grito: Hey ho, let´s go.

2 comentarios:

Mita dijo...

Me gusta, este lenguaje me gusta.
Los Ramones!! jooooooooooo
Aunque yo todavía me acuerdo de Alice Cooper.:)))

César dijo...

Sublime.
Es cierto si Dios existiese se hubiese llevado al egocentrico de Collins. Una pena