lunes, 26 de octubre de 2009

Instrucciones


Instrucciones para el cubo de Rubik

Me gusta la literatura que me dice lo que tengo que hacer, lo que podría clasificarse dentro de un subgénero que yo bautizaría como el de las instrucciones. Cómo escribir un relato, cómo salir con una compañera de trabajo, cómo crear un blog o sacarle el mayor partido posible a mi teléfono móvil. Sin embargo, eso no quiere decir que sea obediente y las ponga en práctica. En absoluto. Su sola lectura ya me parece estimulante. Tuve una inmensa colección de recetarios de cocina, que había leído despaciosamente, pero nunca he cocinado. En tiempos mejores acudía a diario a un restaurante y con la confianza que daba ser un cliente habitual de años, me permitía en ocasiones hacer ciertas sugerencias para perfeccionar algún plato de mi gusto. Creo, por otra parte, que es un error ese adagio según el cual cada uno tiene derecho a cometer sus propios errores. Para qué, me pregunto. Si alguien se ha equivocado qué sentido tiene que yo me equivoque también. La vida tiene sus propias instrucciones de uso que no siempre vienen bien explicadas. Por ese motivo a todo aquel que me lo solicitó le di un consejo (intenté que fuese una instrucción sencilla y fácil de ejecutar). De alguna manera me hice famoso en determinados circuitos debido a mi asesoramiento a estrellas del cine y la tv, así como a líderes de distintas formaciones políticas, pero también acudían a mi consultoría amas de casa, estudiantes, jóvenes atribulados o ancianos que dudaban acerca de la mejor manera de repartir sus bienes depués de su muerte. Quien contaba conmigo ya tenía una garantía de éxito. Ocurrió, sin embargo, que yo mismo, al igual que un abogado o un médico no son los más apropiados para atenderse a sí mismos, tuve que acudir a otro profesional. Necesitaba que alguien me dijera lo que debía hacer para deshacerme del miedo. Al principio eran temores más o menos intrascendentes. Recuerdo cómo empezó. Fuí a cruzar una calle y el semáforo se puso en rojo por la mitad, así que me tuve que refugiar en la mediana. Me dió por pensar que un coche perdería el control y me atropellaría allí mismo. Fue una sensación intensa y angustiosa con la que me vi obligado a cruzar la mitad que me quedaba, y ahí sí que estuve a punto de ser aplastado por un autobús. Luego temí algunos contagios víricos y no salía de casa si no era absolutamente precintado. Poco a poco mi vida se empezó a ver condicionada por esos miedos infundados, por repentinos ataques de pánico. A ser asaltado dentro del taxi por el propio conductor. A morir atragantado con la comida. A ser traicionado por mis amigos. Y de repente, un día dudé. Temí que la instrucción que estaba dando no fuese la correcta. La rectifiqué y enseguida rectifiqué la rectificación. Hasta que algunos clientes empezaron a darse batacazos. No sabía a dónde acudir. No podía, pensaba en mi confusión, echar mano de mis clientes: qué pensarían si se enteraran de que tenía necesidad de un consultor. Miré en la guía telefónica. El hombre me dió un papelito enrollado y atado con un hilo. Esas son las instrucciones, me dijo. Sígalas al pie de la letra y salvará su negocio y su vida, pero algo debió ocurrir, algo que no consiguió impedir la debacle. Hoy mismo he estado ojeando en unos grandes almacenes Cómo resurgir de entre las cenizas. De entre. Hay un compañero, uno con quien suelo beber en el parque que asegura que en otro tiempo fue presidente del gobierno de esta república. No lo creo, como tampoco él me creería a mí si le dijese que en ocasiones lo asesoré.

1 comentario:

Eduardo dijo...

Hola, sé que no viene muy a cuento pero no sabía cómo contactar contigo.
Soy Edu, del equipo de organización del Festival Eñe. Quería comentarte que los próximos 13 y 14 de noviembre un sueño de nuestra revista se hará realidad: celebraremos un festival en el que el Círculo de Bellas Artes de Madrid se convertirá en el lugar para festejar la literatura.
El Festival Eñe reunirá a más de 70 escritores, editores, creadores, músicos, cineastas… para hablarnos de libros, actualidad y celebrar las letras. Lo hará con un programa en el que las ideas se mezclarán con las lecturas, las lecturas con la música, la música con el aprendizaje y, todo ello, con la fiesta. Algunos de los autores que participarán en el festival son: Álvaro Pombo, José Antonio Marina, Antonio Gamoneda, Chema Madoz, Agustín Fernández Mallo, Soledad Puértolas, Jorge Herralde, Javier Cercas o Vicente Molina Foix, entre otros. Si quieres más información pásate por www.revistaparaleer.com/festival-ene
Esperamos que puedas venir, luego no digas que no te lo avisamos…
¡Saludos!