viernes, 11 de junio de 2010

La peluca y un buen traje


Me compré una peluca. Llegué a casa y la guardé en un cajón. A la mañana siguiente, después de despedir en la puerta de la calle a mi mujer y a mis hijos, saqué la peluca y me la puse. Antes de empezar con las tareas domésticas me senté ante la mesa del salón, delante del espejo, y estuve un rato observándome. Era una peluca de hombre, con un color de pelo más claro que el mío, pero con un corte muy parecido. Lo lógico, de una lógica tan estrafalaria como mi existencia, hubiera sido hacerme con una larga cabellera semejante a la de Kim Basinger, pero la peluca no alteraba sustancialmente mi aspecto. Bajé a hacer la compra y nadie dio señales de extrañeza. Sin embargo, me la quité antes de que volviese a casa mi familia. Días más tarde entré en una buena sastrería y encargué un traje a medida. Ni que decir tiene que en mi vida cotidiana vestía de un modo informal. Tuve que sisar de la cuenta corriente para pagar la factura, pero cuando me quedé solo en casa, con el traje puesto, la satisfacción fue inmensa. Me puse el traje y la peluca. Pasaba las mañanas sentado ante la mesa del salón, imaginando que despachaba como un ministro con sus subalternos. Empecé a hacer la compra por teléfono y a recibir a todos los vendedores que pegaban a mi puerta. Eso duró apenas unos meses. De repente pensé en la posibilidad de que mi mujer o mis hijos me descubrieran y me asusté. Esa misma noche saqué la peluca de casa debajo de la camisa y la arrojé al contendor. A la mañana siguiente llevé el traje a la parroquia, desde donde repartían ropa a los necesitados. Volví a las tareas domésticas, pera ya nada fue lo mismo. Me sentí desposeído, huérfano, Y empecé a descuidar mis quehaceres. En cuanto mi mujer y mis hijos salían por la mañana, yo abandonaba la casa, que se me venía encima, y me pasaba el día merodeando por el barrio.

1 comentario:

Isabel González dijo...

¡Qué sensación de vivir en contra de uno mismo! Qué vacio, que desmotivación, .... muy logradas todas esas sensaciones. Saludos