miércoles, 16 de junio de 2010

Gorila


Estuve tomando unas copas con unos amigos, amigos también del gintonic, en un pub de moda. Había allí, como motivo decorativo, un gorila, de escayola, no sé. Pero cobró vida, con gran aplomo, con mucho sentido común, de modo que levantó un dedo para pedir su copa. Le cogió un trapo a la bargirl y se lo puso sobre la cabeza tapándose medio rostro. Me miró de soslayo, con inquietud y suspicacia, pero yo ya era un motivo de escayola, un hombre artificial, incapaz de llevarse a los labios su gintonic. Mis amigos decidieron comentar las idas y venidas de cuanta chica pasaba por delante de nosotros.

1 comentario:

Joselu dijo...

Mi hija Lucía hizo un trabajo y exposición sobre los gorilas hace tres años. Tenía siete. Trabajamos juntos, hicimos un reportaje fotográfico en el zoo y vimos varias películas sobre gorilas incluida las dos versiones que conozco de King Kong. Hermoso relato, microrrelato en que todo se transforma y cambia de perspectiva.