domingo, 25 de noviembre de 2007

Este hescritor, el alcohol, el tabaco y la literatura.

Anoche salí con unos colegas. Hoy he estado todo el día perjudicado. Bebí bastante y fumé lo suficiente como para que las autoridades sanitarias puedan descontarme un mes o dos del tiempo de vida que me suponen estadísticamente. Antes de salir de casa yo ya sabía más o menos lo que iba a pasar. Estos amigos se han criado en bares de barrio y cuando estoy con ellos penetro por los corredores de vidas muy poco ejemplares o edificantes, pero reales. Les importa un carajo si tengo un blog o me quemo las pestañas escribiendo todas las tardes. Más bien les sirve para tomarme el pelo. Llamemos a uno de ellos X. A otro Y. Otro será W. Y también habrá uno Z.
X trabaja, cuando tiene trabajo, como cartero-motorista y antes fue fotógrafo de la BBC (bodas, bautizos, comuniones). Anoche me contó que esperaba la retirada del carnet durante ocho meses, porque lo habían pillado conduciendo como una cuba. Hacía unos días había perdido la cartera en un prostíbulo y estaba encantado con las putas. Se habían quedado con el dinero y la habían enviado a la oficina de objetos perdidos. Del último bar en el que estuvimos X se marchó incómodo, porque en alguna ocasión anterior lo habían echado a la calle y nada más llegar esta vez, un conocido le preguntó si venía bien como para quedarse. Pensé que se levantaba para ir al servicio, pero desapareció. X, como sabe de mi afición por la literatura, a veces me habla de la novela negra y de Chandler, del que creo que no habrá leído más allá de un par de capítulos de alguna de sus novelas. X tiene un largo y sedoso pelo que se recoge en una coleta, que dice que lleva, entre otras cosas, para suavizar la contundencia de unos mofletes que son como dos buenos mantecados en la cara.
W compagina su dilatada vida de estudiante más allá de los 35 con esporádicos trabajos de guardia y vigilancia. Tiene buena mano para las caricaturas y toda su vida amorosa se ha desarrolado gracias a las modernas tecnologías de la comunicación. Anoche se retiró pronto para chatear con su última cibernovia: una colombiana casada con un policía y madre de tres niños. W es una mezcla física de Maichel Caine y Tom Hanks. En estos momentos anda buscando a alguien que quiera viajar con él a Colombia, pero teniendo en cuenta la profesión a la que se dedica el marido de su novia y las noticias sobre la violencia que nos llegan de ese país, su proyecto nos ha impulsado a organizarle unos funerales como despedida, si finalmente se decidiera, esperemos que no, a hacer el viaje. W vive sus días en las bibliotecas públicas, preperando parciales que tarda en aprobar. Según confesión propia ha leído a Marx, cosa de la que ninguno de los demás podemos presumir.
Y es maestro y disfruta él solito de una clase de primero de primaria con 25 ejemplares de futuros ciudadanos. En la última semana uno de sus alumnos le robó el teléfono móvil y otro lo mandó a la mierda. Lo que más le gusta a Y es el fútbol, y como seguidor del Atlético de Madrid, vive con cierto aire estoico las derrotas y también las victorias, tanto de su equipo como personales. Físicamente Y es el doble de Faemino.
Z acaba de tener un hijo con una de las mujeres más feas y antipáticas que yo habré conocido en mi vida, pero que ha conseguido que él dejase las malas compañías y una afición desmedida por todo tipo de estupefacientes. Z es, sin duda, el tipo más divertido en una barra de bar de todos los que yo pueda llegar a conocer. Se sube la camisa, enseña la gran cicatriz que le cruza la barriga y te cuenta la gran cantidad de mujeres que se la han besado.
También estuvieron A y B, cogidos de la mano, la pareja del momento. A es teleoperador, aunque está licenciado en Filología Hispánica. Un romántico, que siempre ha hecho uso de los versos de Pedro Salinas para intentar conquistar, sin éxito final, a las mujeres que le han gustado, hasta que apareció B, con la que forma una pareja que recuerda esas historias de periquitos inseparables.
De un bar en otro anoche recorrí una vez más las callejones con sombras y claridades del barrio en el que crecí. Para llegar a su corazón sólo me fue necesaria la compañía de quienes os he presentado y las llaves que abren esas puertas del alma: cigarrillos y alcohol.

6 comentarios:

Antonio Senciales dijo...

¡Joder, qué forma de escribir! Hemingway utilizaba las mismas armas: pluma, alcohol y tabaco, y de vez en cuando una escopeta de caza y una caña de pescar.
Me ha gustado bastante. Tiene garra. Me ha sonado a algo parecido entre canción canalla Sabina y estilo mejorado, aumentado y muy superior a 'Historias del Kronen'. ¿Habré bebido yo también? No, soy un tipo soso, abstemio y que no fuma, pero me ha sonado a lo que te he dicho. O sea, que la tesis del Sr. Verdú sobre unas reglas, nada de nada, no hacen falta reglas. O ¿sí? Si sí, para burlarse de ellas.
Se me ha hecho corto este relato de copas.
He leído y visto imágenes al mismo tiempo. Tu relato es muy visual.
Sr. Verdú, ¿era esto lo quería usted decir con sus reglas?
Saludos.

frikosal dijo...

Bien, bien, apretando. El titulo prometia y no me ha defraudado.

Mi mujer me ha mandado un encargo y debo dejar el comentario aqui.

leo dijo...

Me gusta cómo nos presentas a la gente con apenas dos pinceladas. Además, esas noches de gente, humo y alcohol me son taaaaan familiares como, ahora mismo, lejanas (buaaaaaaa).
Feliz domingo. Besos.

Malulha Guevara dijo...

Perfecto. Pero dile por favor a X que disfrute de las putas hasta que salga de la cuba. No está bien conducir así. Un beso.

(El nombre con el que firmo no te llevará a mi blog de cada día, pero al no permitir aquí comentarios anónimos, tampoco permite ninguna otra identidad que no pertenezca a blogger.
Soy vitruvia:
http://vitruvia.wordpress.com/ )

Mariano Zurdo dijo...

Pensé que la hache del título era una errata. Luego pensé que no, que H eras tú.
Después de leer el relato me da lo mismo. Perfecta y breve caracterización de los personajes.
Besitos/azos.

Tawaki dijo...

La diversidad interesa más que la monotonía. Si esos amigos fueran como tú, habrías bebido y fumado menos, pero no te lo habrías pasado tan bien.

Un abrazo,