martes, 15 de enero de 2008

En el bosque


Aquí hace tanto frío que he de escribir con la trenca puesta. Me he sacado los guantes de lana, porque no acierto a dar en el teclado. Los pies son ahí abajo ese inmenso porcentaje de iceberg que Heminway quería oculto para los cuentos. Sobre la superficie, la nariz roja, el aliento hecho vaho. Y la historia en la pantalla. La parte que, frase tras frase, empiezo a intuir. Poco. Sé que hace frío y que escribo. Que estoy solo en la cocina. Que en las otras habitaciones podría haber otras personas. Seguramente en ellas el ambiente sería cálido. A lo mejor en una hay una buena estufa o alguien se toma una taza de chocolate caliente. No obstante, hice un viaje muy largo para estar solo en esta cabaña. Y ahora hace tanto frío que mi mente se empieza a llenar de temores. No poder terminar el relato que comencé en la ciudad. En aquel instante en el que decidí venirme hasta aquí. Me levanto y voy a verte al dormitorio. Pareces dormida, con el libro caído en el regazo. Como si estuvieses esperando pacientemente a que yo terminase mi historia. Así que regreso a la tarea algo más tranquilo. Soy muy lento, muy meticuloso. He troceado tu historia en pequeñas viñetas. Tu nariz la he puesto en un bote de mermelada. Y sobre ella reconstruyo el momento en el que nos vimos por primera vez. Tu empujabas el carrito de la abuela por el pasillo. Sonreímos y yo me fijé en tu nariz. Y en tus labios. Tus labios en otro tarrito, como dos frutas. Tu corazón a fuego lento en un cazo sobre el hornillo de gas. Será toda mi comida hoy. Te pienso así, pero no hay cuidado, ni yo soy un mal imitador de asesino sicópata, ni tú dejaste nunca que te acariciase el corazón. Me conformo con tenerte dormida bajo una manta al otro lado de la puerta. Así que cada dos frases me levanto y llego hasta tí: unas veces estás y otras no. Es como el terror que me causa estar aquí, con este frío: va y viene.

3 comentarios:

divan dijo...

Muy interesante lo que escribes, te dejo la dirección del mio.

http://airecomprimid0.blogspot.com/

Diego dijo...

Menuda intensidad e imaginación.
Celebro tu faceta breve.

Saludos.

Tawaki dijo...

Trenca. Hacía lo menos veinte años que no escuchaba o leía esa palabra. Me trae recuerdos que no tienen nada que ver con el resto de tu historia, que por cierto, está muy bien contada.

Un abrazo.